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Sacrificio, entrega y sencillez
29 Apr 2020
Autor:
Hidráulico Cubano
2 Comentarios
Francisco Rivera
Entrevistas

Su nombre, Francisco Rivera Díaz, pero todos lo llamamos cariñosamente “Rivera”. Nace el 9 de octubre de 1942, ilustre hijo de San Juan y Martínez, Pinar del Río. De una familia de médicos y abogados. Llega a la CUJAE a estudiar Química. Sí, Ingeniero Químico. Ante mi asombro me responde: “Si te lo digo te vas a reír: Cuando fui a La Habana a matricular medicina, me equivoqué de facultad y matriculé ingeniería. – ¿y por qué la Química?” pregunta acompañado por una sonrisa pícara propia de Rivera--. “Era la que menos me gustaba. Había sido pésimo en química, una asignatura que resultaba la más difícil para mí. Pienso que si iba a estudiar en la universidad debía hacerlo por algo que valiera la pena”.

La curiosidad de conocer más acerca de Rivera niño, nos impulsa a preguntar por su vida en aquel pueblito de San Juan y Martínez. “Mi familia es numerosa, pero muy unida, y el pueblo, un pueblo de campo en el cual todos los jóvenes de mi generación teníamos grandes aspiraciones. Recuerdo a una muchacha que quería estudiar medicina, para ser el mejor médico de Cuba, yo también pretendía ser el mejor, LO QUE FUERA, de Cuba: Nadie quería ser bueno, sino el mejor de Cuba. Salir de un pueblo de campo para estudiar en La Habana a 200 km de distancia, era un reto bastante difícil. Imagínate, solo veía a mi familia una vez al mes. Un día de las Madres, llegué a mi casa a las 7:00 am, saludé a mi mamá, le di un beso y de nuevo al camino”. Nuestro entrevistado se declara un eterno enamorado de la CUJAE.

“La CUJAE para nosotros siempre fue la casa matriz. Casi todos la califican como un lugar difícil, porque está lejos de La Habana, además de que los estudios son muy duros, sin embargo, uno llega a enamorarse. Todavía yo estoy enamorado de la CUJAE. Mi grupo siempre fue muy unido. Cuando terminamos el último examen nos fuimos para la Roca, corrían tiempos en era posible entrar con poco dinero. A todos nos cayó mal la comida, y en la graduación todos estábamos con dolor de estómago”.

Su simpatía nos envuelve, pero ya la pregunta se impone. ¿Cómo llega a la hidráulica?

“Primero hice una especialidad en Economía, empecé a trabajar en una parte de inversiones, todo un año en lo que para mí fue una maestría. Luego comenzamos la maestría en Hidráulica con unos canadienses. Fue en 1976”.

Rivera, cuéntanos de tus inicios en la vida laboral. “Tuve la cosa rara de graduarme y caer en un organismo central, en el DAP, Desarrollo Agropecuario del País, organismo encargado de atender la parte constructiva, incluida la hidráulica, lo cual fue una cosa rara. Luego me enviaron a Santiago de Cuba, por un período de tres meses, NO HABÍA AGUA EN LA CIUDAD, y me tocó distribuir agua en pipas. Te preguntarás: ¿qué hace un ingeniero en la pipa?, Sin embargo, no tardé en darme cuenta que quienes esperaban esa agua, pasan mucho trabajo. Te percatas de muchas cosas cuando tocas a la gente con la mano. Inmediatamente trabajé en calidad del agua, luego operaciones, inversiones, planeamiento, siempre dentro del acueducto, directamente en la explotación, por cierto, una gran escuela, pues pude tocar con la mano, los talleres, las brigadas, reparación de equipos, mecánico, electricista y te empapas de cosas que se quedan pendiente cuando sales de la CUJAE. No obstante, me gustó mucho el mantenimiento de obras hidráulicas, hubiese preferido dedicarle más tiempo.” 

Con mucha humildad, refiere que ha podido representar nuestro país en dos eventos internacionales: el Foro Mundial del Agua, en Barbados (1988) y la Cumbre de la Tierra, Sudáfrica (2003), con una conferencia sobre la Privatización del Agua.  Con el surgimiento del Instituto de Recursos Hidráulicos, pasa a un grupo de trabajo de Acueducto y Alcantarillado como organismo estatal, luego surgen las empresas de acueducto en los territorios y con eso el Grupo Empresarial de Acueducto y Alcantarillado, en el 2002, a donde llega Rivera en la hora fundacional y en el cual todavía planta quehacer y conocimientos y cosecha sus frutos.

Francisco Rivera

De su trabajo en Colombia durante dos años, nos cuenta “En la patria de uno de los grandes amigos de Cuba y Fidel, el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, aprendí dos cosas: primero, es otro el enfoque que hacen de los problemas; y, por otra parte, de la cantidad de cosas que aprendemos en Cuba, de la cual uno no se percata hasta llegar a otro país y sin percatarte surgen las comparaciones. Allí el personal trabajaba en una especialidad y no conoce sobre otros temas. La opinión que tienen de los cubanos en otro país es muy buena. Fue una gran experiencia.”  Le pongo un pie forzado. Hábleme sobre las obras ejecutadas durante estos años, y Rivera con mucho cariño menciona su intervención en la Conductora de Amistad Cubano – Búlgara, en Camagüey: “Ahí tuve que aprender todo de nuevo, en dos años y tres meses de ejecución. Es una obra que actualmente tiene un alto impacto en la población, pues es prácticamente toda el agua de Camagüey, con 1 m3/seg., tres veces más del agua que recibía la ciudad. Ves el trabajo con el resultado directo en alguien, y eso es lo que satisface. Pero en primer lugar, está la obra hidráulica más grande que se ha hecho en el país, me refiero a la rehabilitación del sistema hidráulico de Santiago de Cuba, en el 2010. Me pidieron colaboración por un fin de semana, y se convirtió en un año. No ha habido nada que pueda comparársele, todo Recursos Hidráulicos estaba allí. Tenían que verla, porque no éramos dos personas, estaba todo el país, brigadas y brigadas constructoras, cerca de 500 personas trabajando permanentemente. Todo la Isla contribuyó a que la Ciudad Héroe tuviera ese acueducto conectado. Cuando digo todo el país, digo todo el sector hidráulico del país”

Al introducir el tema de permanencia dentro de la gestión de los recursos hidráulicos, indica: “Desde que me gradué”. Sonríe, con un brillo de vanidad en sus ojos.  “Yo caí de cabeza en el acueducto y estoy todavía en el acueducto”. Es evidente su satisfacción ante lo hecho. “El trabajo en el acueducto emociona, es como una droga, todos quedan encantados. Cuando hacemos recorrido, los trabajadores me dicen que están enamorados de su trabajo. Cuando llegué aquí no me gustaba, sin embargo, me enamoré de acueducto, porque se ve el resultado, uno siente una satisfacción muy grande al ver los resultados en la sociedad. Aunque nadie te agradezca en lo personal, sabes que contribuiste a hacerles la vida más placentera a decenas o cientos de miles de compatriotas. Hablamos de muchas personas, gente como tú o uno mismo, Y no son dos o tres personas, son miles y miles de personas que son como tú y como yo, hijos de vecinos, quienes quizás nunca te vean la cara, pero por quienes hiciste, y al final eso es lo que cuenta y reconforta”.

El aire del mar nos ha golpeado durante toda la entrevista. Rivera quiso venir al Malecón habanero para responder nuestro pequeño cuestionario. ¿Por qué el Malecón? “El Malecón de La Habana es La Habana, una ciudad que impacta, que además tiene una Habana Vieja increíble, que no admite comparación. El Malecón tiene 11 km y EL MAR. Un cubano sin el mar siente que le falta algo. Es el esplendor de La Habana. Es bello, nadie sabe lo importante que es para el habanero y para todos los cubanos”. 

Esperamos contar con esta enciclopedia andante, dentro de nuestra institución por mucho tiempo, dueño de un acervo cultural muy amplio y aún ávido de conocimiento. Amante de las buenas formas y de las buenas maneras. Defensor del trabajo más bajo en la escala de mando, del desconocido y el más sano y humilde como el mismo menciona.  Termina la entrevista con unas gracias, tan humilde como él mismo es, mientras se ufana de haberse encontrado con personas que siempre lo han ayudado. Y aprovecha para contar una experiencia que da fe da la calidad del personal que labora en nuestras instituciones.

“En Manzanillo, dentro de los arrozales, fuimos a ver una estación de bombeo. En medio de aquel océano sin agua, había un señor mayor ya, lleno de mosquitos de arriba abajo. Le pregunto, óigame cómo usted puede trabajar aquí, ante lo cual, aquel hombre me contestó: “Tú no te das cuenta que yo le estoy dando el agua a Manzanillo. Y en medio de aquellas condiciones insoportables, aquel anciano trabajaba todos los días”. Así son nuestros trabajadores: Sencillos y sacrificados como ha demostrado serlo nuestro testimoniante.


Entrevista realizada por la Lic. Gisell Burgos Viacaba, Directora de Comunicación Institucional

Hidráulico Cubano

Especialista en Redes Sociales de la Organización Superior de Dirección Empresarial Agua y Saneamiento. Escritor en tiempos libres e informático, de vez en cuando.

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Comentarios

2
Antonio Crespo (no verificado)
04 Dec 2021
Comentario
Rivera: No me lo vas a creer!! Yo anoche banandome me puse a pensar en cuanta gente hemos dejado atras y pense: que sera de la vida de Rivera? Y ahora te veo!!
Escribeme a ese correo!!
Ya Camilo tiene dos hijos de 7 y 4 anos!!
Ana Lucia tiene 25 y ya esta casada hace 4 anos!!
Yo estoy jubilado pero sigo trabajando!!
Me estaba acordando de Vila, Bacarizas, Albuerne y Ricardo Blanco, todos que ya no estan!!
Es verdad que acueductos es nuestra dulce pesadilla!!
Es una adiccion!!
Te quiere
Tony Crespo!!
Escribeme!!!
Dolores Daila … (no verificado)
04 Dec 2021
Comentario
Excelente entrevista, da gusto conocer de la trayectoria laboral de nuestros compañeros, tan sencillos, sacrificados y con tremendo sentido de pertenencia.
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