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“Acueductera” por convicción.
31 Jul 2020
Autor:
Glenda Turro
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Minerva Ugalde Teyra
Entrevistas

 “Acueductera” por convicción, frase recurrente que durante la entrevista salía de los labios de la dulce mujer protagonista de este artículo, Minerva Ugalde Teyra, nombre mitológico sinónimo de mujer fuerte.

Pepa, como les llamaban sus hermanos proviene de una familia muy revolucionaria, y nos cuenta: “aunque mi padre trabajó muchos años en una compañía norteamericana radicada en los años 40 en la Base Naval de Guantánamo, fuimos criados en un hogar donde primaba un espíritu antimperialista, nunca estudiamos en las escuelas americanas que existían en varios lugares donde esa compañía realizaba obras y tampoco compartíamos en sus clubes de ocio, sino que fuimos educados en escuelas y colegios públicos cubanos”; enseñanzas como éstas encausaron la ideología de la joven Minerva, quien entre sus anécdotas nos cuenta que con 13 años, como miembro de la juventud católica, se enroló en las acciones generadas tras la muerte de José Antonio Hechevarría, actividades por las que termina detenida junto a otros jóvenes, tras estos sucesos, los padres, temerosos de su situación, la sacan de la escuela de monjas en la que estudiaba y la envían, en contra de su voluntad a estudiar a Jamaica en el año 58.

Profesional…

Regresa a Santa Clara en la década del 60 una joven Minerva de 18 años con ansias de libertad, de cubanía, y así inicia su vida laboral en el sector de la Industria en la fábrica Sakenaf, trabajando como traductora, convirtiéndose en la primera mujer en laborar en esta fábrica, llegando a ser Secretaria del Sindicato de Trabajadores y del entonces Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) y a involucrarse en temas políticos y la vida del país.

El trabajo en esta fábrica fue la génesis de una larga y diversa trayectoria laboral, se destacó su quehacer en el en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), el Ministerio de la Industria de Materiales de Construcción en el Departamento de Asistencia Técnica Extranjera y luego como Directora de Relacionas Internacionales; el Ministerio de la Construcción, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) y el Grupo Empresarial de Acueducto y Alcantarillado (GEAAL).

Soy Cubana…

Nacer en una familia que viajaba y cambiaba mucho de lugar producto al trabajo del padre, le permitió nutrirse de varias culturas, aprender y valorar la necesidad de una libertad, jamás perdió su amor y pasión por Cuba, aún  cuando entre sus derroteros de estadías de la familia podemos contar países como Venezuela, Jamaica y otros tantos lugares de nuestro país, como Guantánamo, Moa, Villa Clara, Nicaro, Cruces, Cienfuegos, Santiago de Cuba y la Habana, es por ello que cuando le preguntan de dónde es, rápidamente y con una sonrisa responde: Soy Cubana.   

Más que Madre…

Como madre de 2 maravillosos hombres y abuela de 4 amorosos niños, Minerva revela con orgullo todas las peripecias realizadas para equilibrar las múltiples actividades del trabajo, del hogar y criar a sus hijos pequeños tras la súbita pérdida de su esposo y con su madre enferma, sin decaer su amor, cariño y responsabilidad, probando su fortaleza defendiendo su trabajo sin desatender su rol principal como madre.

Los sacrificios de esta mujer no cabrían en las cortas líneas que en esta edición se dedican a ella, “el premio más grande mi vida”, así se refiere al evocar a su familia.

“Luego de una linda maternidad reinicié mi vida laboral en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en la Habana donde desarrollé de conjunto con el equipo de traductores y mecanógrafos del que formaba parte un arduo trabajo de apoyo a las acciones de solidaridad cubana con todos los movimientos que se gestaron en Centroamérica en aquella época y además pude retomar los estudios universitarios”, que quedaron truncos tras fallecer el padre de sus hijos en Guinea Ecuatorial donde cumplía misión internacionalista y la grave enfermedad que adolecía su madre.

El vínculo con la actividad de acueducto y alcantarillado… mucha sensibilidad humana…

En el año 88 colaborando con las ingenieras Mercedes Arellano y Eulalia López en la conversión del antiguo Instituto de Hidroeconomía en lo que es hoy el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y la creación de su Dirección de Relacionas Internacionales, su entonces presidente el ingeniero Jorge Luis Aspiolea Roig le invitó a quedarse a lo que aceptó gustosamente; “Dos tareas fundamentales me fueron encomendadas: minimizar el nivel de asistencia técnica extranjera contenida en dicho plan, por la gran cantidad de técnicos extranjeros del campo socialista que tenía el organismo en todo el sistema hidráulico y como segunda tarea trabajar en el Programa Nacional de Acueductos Rurales, asociado a la dirección de acueducto y alcantarillado que existía en el INRH, en lo estructural mínima expresión de lo que es hoy la OSDE Agua y Saneamiento”, de esta forma inicia una nueva etapa en su vida: el vínculo con la actividad de acueducto y alcantarillado.

Este programa demandaba de mucho apoyo financiero, fundamentalmente del país, pero además de líneas de financiamiento de la cooperación internacional, y ése era mi papel: buscar fondos de la cooperación internacional para apoyar este programa; se identificaba en cada provincia las verdaderas necesidades para resolver los problemas del agua en las comunidades rurales, prioridad de país en esos momentos, llevarles el agua a esas personas que no la tenían, resumido en muchos años de intensa labor pero con mucho entusiasmo, que fueron sensibilizándome sobre la importancia de este trabajo.”

cooperacion internacional

Acerca de este aspecto nos sigue contando: “He perdido la cuenta de la cantidad de veces que viajaba a las provincias para verificar la veracidad de los proyectos que elaboraban las dirección de acueducto y alcantarillado en las empresas, ir a los lugares donde estaba la gente pasando trabajo, que no tenía agua, en fin, visitarlos, tocarlos con las manos, yo creo que no me quedó una sola comunidad de Guantánamo, de las Tunas, una sola comunidad de Granma sin visitar, esos fueron momentos de mucha sensibilidad humana ante las necesidades de las personas; y después de lograrle el financiamiento ver cómo las comunidades empezaron a satisfacer sus necesidades primordiales con pilas públicas, porque así fue que inició el Programa, hasta que se llevó la tubería hasta dentro de las casas como segunda etapa del Programa.”

minerva en las zonas montañosas

De su quehacer, experiencias y saberes de la actividad de acueducto y alcantarillado nos sigue contando: “Todos nuestros esfuerzos se volcaron hacia el sector del acueducto y alcantarillado, logramos hacer con ese Programa una gran carpeta de proyectos y oportunidades de demandas de acueductos rurales para todas las posibilidades económicas de cualquier donante internacional, dígase una Agencia de Cooperación Internacional, una Agencia del Sistema de Naciones Unidas, la Oficina Panamericana de la Salud, etc; de todas estas organizaciones recibimos un gran apoyo, hicimos una movilización de recursos financieros, durante muchos años esas carpetas fueron  a las embajadas y agencias de la inmensa mayoría de países de Europa Occidental a fin de divulgar las necesidades que habían en las comunidades rurales para el tema del agua potable y el saneamiento.”

Estas acciones propiciaron la firma de varios acuerdos de cooperación de los que Minerva fue participante activa, entre ellos se destaca el acuerdo de creación de la empresa mixta Aguas de la Habana; así como la firma de un convenio de crédito con China por 20 millones de dólares con los se podía adquirir equipos de bombeo para todo el sistema de acueducto y alcantarillado, actividad en la que jugó un papel muy importante nuestra protagonista, al trabajar personalmente de conjunto con un especialista en la Dirección de Negocios de Cubahidráulica en la redacción del documento del convenio de crédito en sus versiones al inglés y español que fuera firmado para el inicio de estas relaciones. 

cooperacion internacional

El Grupo Empresarial de Acueducto y Alcantarillado la recibe gustoso en el 2009, se une a una familia ya conocida de varios años durante la búsqueda de una mejor calidad de vida de los pobladores que no tiene acceso a ese vital líquido, su vasta experiencia se hacía necesaria en el enfrentamiento diario a la noble tarea de llevar agua a todos los pobladores de las comunidades que carecían de ello.

Minerva Ugalde Teyra

Muchas fueron las experiencias vividas por esta mujer, vehemente defensora del trabajo del acueducto, tantos conocimientos acumulados luego de 47 años de un encomiable trabajo en sus haberes, tantos caminos, comunidades, y lomas recorridas la hacen una ingeniera hidráulica más, aunque las aulas del Alma Mater se hayan perdido de tal inteligencia; “acueductera” por convicción se dice, merecedora de tal título la creemos, su abnegación, amor y su sentir por el acueducto así lo atestiguan.  


Trabajo en homenaje al 10 de agosto, Día del Trabajador Hidráulico en Cuba.

Glenda Turro

Especialista de la Dirección de Comunicación Institucional de la OSDE Agua y Saneamiento.

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